Saludos. En la calle Fernández de Los Ríos, en pleno barrio de Chamberí, habité yo casi hace una década o quizás hace más de una década, viviendo cerca de la Glorieta de Quevedo, con la insigne estatua del escritor iluminando mis días y dando nombre--Quevedo--de relevancia suma a la parada de metro donde iban a descansar mis pies.

Recuerdo el gran supermercado que tiraba comida no perecedera ni caducada a los contenedores naranjas y cómo se apresuraban dominicanos y suramericanos y también ecuatorianos a coger la comida para hacer así su estancia posible en España. Es un recuerdo indeleble del barrio de Chamberí en el que vivía, los dominicanos, ecuatorianos y suramericanos cogiendo la comida que tiraba el gran supermercado para poder vivir, muchos se buscaban la vida así en Madrid y Madrid era un hervidero de gente de otros países y de otras culturas que viniendo a trabajar sobre todo en la construcción tuvieron que ingeniárselas para poder vivir y muchos simplemente para poder comer. De algo de eso hablé en EL CYBERORGANILLO DE CHAMBERÍ el periódico en donde colaboraba más que trabajar, pues nunca me pagaron pero me sirvió de curriculum, ahí estuve unos meses y escribía sobre la pobreza y marginación del barrio no por el barrio en sí sino por la gente nueva que llegaba a vivir a Madrid y no tenía medios. Yo ahorraba comprando en un chino que abría hasta las doce de la noche y a veces hasta la una de la madrugada, siempre había comida y vino en esa tienda regentada por un asiático hasta la madrugada o casi y aunque perjudicaba al pequeño negocio--y sobre todo al pequeño negocio nacional--a mi me gustaba porque así era Madrid e imagino que de alguna manera así sigue siendo.

Me gustaba del barrio el cine que proyectaba películas por la mañana, en Madrid se puede ir al cine por la mañana. A mi me encantaba eso.

Sobre una alcantarilla entre cajas de cartón vivía un pobre alcoholizado vistiendo de marrón casi siempre y con unas largas barbas negras, siempre que podía le daba algo pues su suerte era mucho peor que la mía y me movía la compasión.

Madrid estaba entonces colapsado, no aguantaba a un habitante más, pero Madrid era Madrid y era una tierra de oportunidades.

Desde Chamberí paseaba hasta Fuencarral y de ahí marchaba hacia Gran Vía, el centro estaba cerca con su opulencia en medio de tanta miseria. Fui feliz en Madrid. Tuve muy buenos momentos y muy buenos amigos. También era más joven.

Ahora han puesto una clínica dental chamberí es muy moderna y de vanguardia pues Chamberí es ahora y lo ha sido siempre un barrio de clase media e incluso vive gente que está muy bien de dinero allí. Quizás ahora se encuentre dentro de cierta crisis pero no es nada comparado con lo que puede estar viviendo Orcasitas o Aluche u otros barrios de Madrid.

La clínica dental Chamberí es una buena clínica dental experta en implantes dentales, donde trabajan los mejores dentistas de la ciudad.

La clínica dental Chamberí está atendida por los mejores profesionales y tiene los mejores medios a disposicón del cliente, es una clínica dental chamberí experta en implantes dentales y los implantes dentales son su especialidad.

En ella trabajan los mejores dentistas de la ciudad y dispone de muy buenos profesionales y puedes pedir tu cita sin compromiso y pedir un presupuesto sin coste alguno.

Madrid, quién ha vivido en Madrid, ya es de Madrid.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail